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San José, 28 mar (EFE).- La agenda de la XVI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo de Diálogo y Concertación Tuxtla 2017, que comienza hoy en Costa Rica, tendrá “muy presente” la política migratoria de la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, según analistas consultados por Efe.

Aunque la Cumbre tiene como eje central las alianzas público-privadas para el desarrollo, “a nadie se le escapa que el tema de la migración y EE.UU. preocupa, y mucho, a la Administración del presidente mexicano, (Enrique) Peña Nieto, y a los jefes de Estado de los países de Centroamérica”, dijo una fuente diplomática consultada por Efe.

La influencia de México es muy fuerte en Centroamérica y cualquier posición que tome este país repercutirá inevitablemente en la política migratoria de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras y, en menor medida, en Costa Rica y Panamá.

México, para Estados Unidos, y salvando las lógicas distancias, juega un papel muy similar, con lo que ocurre con Marruecos y España. Marruecos contiene, controla la migración hacia Europa que pasa por España, México hace lo mismo con la que viene por Centroamérica y de forma más dura que lo hace EE.UU., según la fuente.

La construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos, así como la deportación de inmigrantes, constituyen las mayores preocupaciones para la región mesoamericana.

Los jefes de Gobierno y los cancilleres de los países integrantes de la Cumbre Tuxtla tendrán una reunión privada antes de las sesiones oficiales, con agenda abierta y en la que seguramente “se hablará de temas como migración, seguridad y la relación con otros socios importantes”, dijo el canciller costarricense, Manuel González, en una reciente conferencia de prensa.

Otras fuentes consultadas por Efe señalan que el tema migratorio será casi en exclusiva por urgente y para plantear a la Administración Trump una postura, más que una respuesta, a su política.

El endurecimiento de las políticas migratorias por parte de Estados Unidos que afecta muy sensiblemente a México y a varios países centroamericanos, condicionará los contactos de la cumbre.

Se trataría de llegar a un principio de acuerdo, un consenso entre México y el resto de países centroamericanos en este tema, especialmente con Honduras y Guatemala, así como en el del tratado de Libre Comercio. Y todo se puede negociar.

El silencio de los países centroamericanos ante la agresiva política migratoria de Trump con México fue muy elocuente, señala una fuente diplomática.

Para Costa Rica, el tema tiene matices, como denunció su presidente, Luis Guillermo Solís, en su reciente visita a Estados Unidos, ya que se detectó un importante aumento de migrantes a este país desde El Salvador, Honduras y Venezuela por las deportaciones en Estados Unidos.

Por otro lado, Centroamérica deberá fijar una estrategia de cara a las medidas de protección comercial que adoptará Estados Unidos con la llegada de Donald Trump a la Presidencia.

Los países centroamericanos y México tienen una alta dependencia económica con Estados Unidos, pero además, las remesas de los migrantes en este país son fundamentales para países como Honduras y El Salvador.

Así, el analista político Carlos Cascante, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica señaló a Efe que “las remesas de los migrantes son parte fundamental de las economías de El Salvador y Honduras, y no olvidemos que el segundo socio comercial de Costa Rica es Centroamérica, después de EE.UU., y si bajan las remesas en Centroamérica, Costa Rica se verá muy afectada”.

A la cumbre de dos días en Costa Rica están convocados los cancilleres y presidentes de México, Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, República Dominicana, Panamá y Colombia