Ha pasado de invertir unos 500 millones de dólares en 2006 a alcanzar casi 10.000 millones en 2016. El aumento del gasto podría anticipar un nuevo tipo de producto: ¿un móvil radicalmente diferente? ¿Un coche autónomo?

Puede resultar extraño, pero cuando se mira la lista de las compañías que más invierten en investigación, Apple no ocupa los primeros puestos. Incluso en 2012-2013, los años en los que estaba desarrollando el Apple Watch, aparecía en el puesto 46, cuando Samsung, por ejemplo, estaba en segundo lugar, Microsoft en tercero e incluso Huawei, a quien no se conocía como ahora, ocupaba el puesto 31.

Es cierto que el catálogo de productos de Apple es reducido, dos o tres móviles, dos líneas de tabletas, ordenadores y sus periféricos y el software que lo acompaña, así que le debe resultar más fácil concentrar los esfuerzos en investigación que a compañías con porfolios tan amplios como Samsung, Sony o Panasonic, que van desde móviles hasta aparatos de aire acondicionado.

Es más fácil, pero también es arriesgado: si el proyecto por el que se apuesta no resulta un éxito, se quedas atrás e incluso puede poner en peligro la propia supervivencia de la compañía. En estos últimos años es una probabilidad lejana, ya que la caja de Apple podría aguantar prácticamente cualquier contingencia.

Pero el éxito de verdad de la empresa californiana no vendría hasta el iPhone y ahí fue cuando comenzaron a invertir cifras importantes. En la fase de desarrollo del iPhone y el iPad, entre 2005 y 2009, como ha analizado AboveAvalon, es cuando la inversión en I+D empezó a incrementarse, con otro salto significativo en los años 2012 y 2013 (desarrollo del Apple Watch).

En estos dos últimos años Apple ha dado otro salto hasta alcanzar casi los 10.000 millones de dólares, lo que la colocaría en puestos de cabeza. Pero ¿qué están preparando con ese dinero? La mayoría apunta al proyecto Titan, el coche autónomo. Lo avalan entre otras actuaciones la constante contratación de ingenieros del sector de automoción o la reciente divulgación de que quiere comprar unos terrenos que algún experto ha calificado como idóneos para probar el futuro coche.

 

¿Y los móviles?

Tampoco sería descabellado pensar en un nuevo salto cualitativo en la telefonía móvil. El modelo del actual iPhone parece estar agotándose y ni la pantalla OLED o prescindir del conector minijack le van a dar más vida. Apple necesita un cambio de paradigma si quiere mantenerse en posición de liderazgo en los próximos años. Sobre todo tras los últimos datos publicados por Kantar Worldpanel ComTech. La cuota de mercado de Android ha subido más de siete puntos y se coloca en el 65,5%; mientras que la de iOS, el sistema operativo de los móviles de Apple, cae casi cinco puntos y se queda en el 31,6%.

El Mundo – Esapaña

Nuestro país es un caso extremo. La cuota de Android es monopolística, el 92,2% y Apple tiene el 6,4%. En el otro extremo, en Japón, el iOS lidera el mercado con el 56.8% y Android se conforma con el 51,7% y en Estados Unidos, la relación es 65,5% para Android y 31,6% para Apple.

Concentrar cientos de millones de dólares para dar un nuevo salto en el mundo de los móviles podría volver a darle ventaja a Apple y podría suponer un riesgo menor que centrarse en automoción, donde muchos analistas ven muy difícil que la compañía de la manzana mordida pueda abrirse paso. “No saben hacer coches, no saben nada de este sector”. Sin embargo, tampoco sabían hacer teléfonos móviles y se llevaron por delante al líder, ¿alguien se acuerda de Nokia?

 

Nuevo iPhone

Que una buena parte de ese dinero vaya a parar al iPhone lo refuerzan un par de rumores persistentes, difundidos por John Gruber, uno de los analistas “generalmente bien informados” sobre Apple.

El primero es que el terminal que presente este año la compañía de la manzana mordida será uno de transición, mientras que el verdadero iPhone 7 vendrá el año que viene con características diferenciadoras.

Para este año se especula con que no se llamará “7”; tendrá un diseño y tamaño muy similar al 6S y al  6S plus, no incluirá minijack  y podrían optar al menos para el Plus por el conector magnético que llevan los iPad Pro. Además podría llevar cámara dual (pero no se sabe si sería para capturar imágenes tridimensionales, dedicar una lente al blanco y negro, dos angulares diferentes) y no necesitarían partir la superficie de metal para dejar salida a las antenas; les bastaría con el borde del móvil.

Los cambios llegarán con el iPhone 7 en 2017, cuando podríamos ver por fin un terminal sin marco. Toda la superficie frontal sería pantalla activa y bajo ella se escondería desde el micro y el altavoz hasta el sensor de huellas.

El tiempo nos dirá si la apuesta es un coche, un móvil revolucionario o, ¿por qué no? ambos.