El gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, sigue impulsando ferozmente la legalización de la marihuana en el Estado Jardín, como una manera de reducir el número de personas que terminan en la cárcel por consumo, y de paso generar unos $300 millones anuales en impuestos. Y mientras avanzan las conversaciones allá para lograr que antes de finales de año se  ‘fume humo verde’ y se apruebe que la hierba sea legal, cruzando el túnel Lincoln las preocupaciones crecen.

Residentes, activistas y líderes políticos de la Gran Manzana, incluso aquellos que simpatizan con la legalización, aseguran que las decisiones que se tomen en el estado vecino abrirían una puerta para que neoyorquinos puedan ir a comprar la hierba a solo unos cuantos minutos de Manhattan, y pueda generarse una mayor criminalización en los cinco condados entre hispanos y negros.

“Con eso es obvio que vamos a tener más consumo en las calles de Nueva York y el problema es que con leyes que penalizan la marihuana aquí, entonces más muchachos van a terminar siendo puestos en el sistema penal y hasta podría aumentar el mercado negro que ya existe”, aseguró la puertorriqueña Sonia Jackson, defensora de la marihuana, quien pidió a Albany que apruebe la legalización para estar en la misma página de los vecinos y evitar un “caos y ataques innecesarios”.

Analistas aseguran que de darse vía libre a las tiendas de marihuana en Nueva Jersey, sistemas de transporte público que conectan ese estado con la Gran Manzana, como la terminal de autobuses de Port Authority, las terminales de trenes de Penn Station y el PATH y los seis puentes interestatales, servirían como corredores de los compradores neoyorquinos. Temen, además, que esas agencias terminen destinando recursos, que no tienen, en chequeos para frenar el movimiento de la hierba.

NJ tendrá impacto en NY

“Debido a la vacilación del estado para implementar reformas, los efectos de las decisiones de estados vecinos como Nueva Jersey dificultarán que Nueva York maneje cualquier impacto que pueda tener la ley”, dijo Rafael Espinal, miembro del equipo de liderazgo del Concejo Municipal de la Gran Manzana, quien instó una vez más a los políticos estatales a que den un paso adelante y aprueben el proyecto de legalizar la marihuana en Nueva York que ha promovido la senadora estatal Liz Krueger.

“Creo que la razón por la cual los residentes de Nueva York tienen problemas es por la falta de gestión de las inquietudes sobre la calidad de vida, un mercado clandestino y la conciencia de nuestro gobierno estatal”, dijo Espinal. “El estado de Nueva York está atrasado en la conversación de legalizar la marihuana y la mejor manera de lidiar con las preocupaciones sobre la calidad de vida que genera fumar marihuana en nuestras comunidades es legalizando, gravando y regulando la sustancia”.

La senadora Krueger mencionó además que uno de los efectos que tendría la aprobación de la ley de consumo de marihuana en Nueva Jersey es que se escaparían recursos de la Gran Manzana.

“Estamos perdiendo todos estos ingresos”, destacó la política impulsora de la legalización en Nueva York, al tiempo que mencionó que quedarse de brazos cruzados atenta contra la justicia económica y social, la protección de los jóvenes y el pensamiento racional sobre la marihuana.

Criminalización de minorías

El presidente del Concejo Municipal, Corey Johnson, se sumó a las preocupaciones sobre el impacto negativo en las minorías, y reiteró que Nueva York debe seguir el ejemplo de la legalización total por varias razones, entre ellas la criminalización evidente de hispanos y afroamericanos.

“Ello elimina el mercado negro, elimina la aplicación de las leyes, que está viciada en contra de las comunidades de color, genera ingresos, crea empleos y los estudios no han demostrado que los niños se enganchen con la legalización”, dijo Johnson.

Y ante los efectos que convertir a Nueva Jersey en un “estado verde” tendrían sobre la aplicación de la ley contra la marihuana en la Gran Manzana, el Departamento de Policía de Nueva York es clara al afirmar que sus agentes no cesarán en sus acciones.

“Independientemente de la ley en cualquier otro estado, el NYPD continuará haciendo cumplir la ley en Nueva York con respecto al uso público de la marihuana y la operación de un vehículo motorizado mientras una persona está bajo los efectos”, indicó la Uniformada.

La dominicana Kirssy Arroyo, quien diariamente viaja entre Nueva York y Nueva Jersey en el PATH, por su trabajo de limpieza de casas, dijo que no cree que la aprobación de la legalización en el Estado Jardín aumente el consumo ni la criminalidad en la Gran Manzana, pero le preocupa que si Nueva York no avanza, haya más jóvenes pagando las consecuencias.

La marihuana es como el ron y de cualquier manera los muchachos se van a poner high… más que miedo me parece que es momento que los neoyorquinos muestren interés en los jóvenes y dejar de señalarlos de criminales solo por darse un gustico”, dijo la mujer.

Juan Pérez, de 20 años, destacó que aunque no es consumidor de marihuana, lo que ocurra en Nueva Jersey tendrá sin duda un impacto en Nueva York, pero considera que las implicaciones serán positivas. “Pienso que al final eso va a servir para que Nueva York también la apruebe y no se siga quedando atrás, pues la gente es libre de fumar o no y eso no debe ser un crimen”, sentenció el neoyorquino.